FLOR DE NOMEOLVIDES

 


 

Sobre esta planta y su pequeña flor hay muchas historias, tan antiguas como disimiles. Te contaremos algunas de ellas. Pero, primero enunciemos algunos datos curiosos sobre ella. Su nombre científico es Myosotis, que proviene de las palabras griegas μυς (mis), que significa «ratón» y ωτός (otós), que significa «orejas; en la antigüedad le dieron este nombre porque los pétalos de sus flores se asemejan a la oreja de un ratón. Pero, primero, vamos a señalar que pocas plantas tienen el mismo nombre vulgar en diferentes lenguas. Así, es llamada en Alemán: Vergissmeinnicht, en Catalán: Nomoblidis, en Francés: Ne m’oubliez pas, en Griego: μη με λησμόνει (me me lismonei), en Inglés: Forget-me-not, en Italiano: Non ti scordar di me, en Japonés: ワスレナグサ (Wasurenagusa), en Polaco: Niezapominajki, en Portugués: Não-me-esqueças, y en Ruso: Незабудка.

 

Flor de nomeolvides tamaño

Origen histórico del símbolo

 

El nomeolvides se convirtió en emblema masónico en Alemania durante la década de 1920, cuando la Gran Logia de Alemania lo utilizó como distintivo discreto en pines y alfileres para sus miembros. Su significado se transformó radicalmente con la llegada del nazismo al poder en 1933, momento en que las logias masónicas fueron prohibidas y perseguidas como parte de las organizaciones consideradas enemigas del régimen.

Ante la persecución, algunos masones alemanes comenzaron a usar el pin de la nomeolvides como señal de reconocimiento mutuo, ya que su apariencia inocua —similar a cualquier flor decorativa— les permitía identificarse sin levantar sospechas ante las autoridades. Lo que había nacido como un símbolo ornamental se convirtió en un acto silencioso de resistencia y solidaridad fraternal en tiempos de oscuridad.

Nomeolvides flor masónica eterna memoria, amor inmutable

El significado simbólico

Más allá de su función histórica como código de reconocimiento, la nomeolvides encierra varios niveles de significado que resuenan con los valores fundamentales de la orden:

Memoria fraternal: recuerda a los hermanos caídos, perseguidos o silenciados, manteniendo viva su presencia en la conciencia colectiva de la logia.

Resistencia y continuidad: simboliza la capacidad de la masonería para sobrevivir a la persecución sin renunciar a sus principios.

Vínculo entre generaciones: conecta a los masones actuales con quienes defendieron la libertad de pensamiento en circunstancias adversas.

Humildad del símbolo: su sencillez —una flor pequeña, casi invisible— contrasta con la magnitud de lo que representa, recordando que los actos más significativos no siempre requieren grandeza aparente.

La Flor Hoy

Hoy, muchas logias en distintas jurisdicciones —incluidas algunas vinculadas al Derecho Humano y otras órdenes mixtas o de adopción— incorporan la nomeolvides en ceremonias conmemorativas, especialmente en fechas relacionadas con la memoria de los masones víctimas de regímenes totalitarios. Su presencia en tenidas fúnebres o de recogimiento refuerza la idea de que la masonería no solo transmite conocimiento simbólico, sino también memoria histórica viva.

Para quienes investigan la simbología masónica desde una perspectiva académica, la nomeolvides ofrece un caso fascinante de cómo un símbolo puede nacer de la necesidad práctica y transformarse en portador de significado ético y espiritual. Es un recordatorio de que, en la masonería, la memoria misma puede convertirse en un acto de construcción —tan fundamental como la escuadra o el compás.

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